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Almería goza de una posición
geográfica y un clima privilegiados. Situada en el sureste
de España, la más oriental de las ocho provincias
de Andalucía presenta en sus 8.774 kilómetros cuadrados
una variedad paisajística inusual que va de la aridez del
desierto de Tabernas a las cumbres heladas de Sierra Nevada. Su
franja costera, con espectaculares playas volcánicas y
arrecifes, es el territorio europeo con menos precipitaciones
y más horas de sol al año.
La provincia cuenta con una larga historia. Del tercer milenio
antes de Cristo data la primera 'ciudad' de la que han quedado
restos, Los Millares. Encrucijada entre Europa y África,
puerto abierto a las influencias del Mediterráneo Oriental,
Almería ha visto asentarse en su suelo a muy distintos
pueblos. Fenicios, griegos, cartagineses y romanos se sucedieron
en sus costas a lo largo de los siglos. Roma, en el emplazamiento
de la actual capital, fundó el Portus Magnus. Después
llegaron los vándalos, los bizantinos y los visigodos pero
fue sin duda la civilización musulmana la que dejó
más honda huella.
Abderramán III funda Almería en 955 d. de C. y
la convierte en el principal puerto del califato de Al Andalus.
La ciudad vivió su esplendor en el siglo XI convertida
en la capital de un reino de taifas que basaba su prosperidad
en el comercio marítimo de la seda. Almería siempre
ha mirado y se ha mirado en el Mediterráneo. Algunos investigadores
creen que su nombre significaría 'Espejo del Mar'; otros
sostienen que Almería viene de 'Atalaya', por una antigua
torre desde la que los centinelas oteaban el mar.
Una dilatada historia y un paisaje singular se unen en una provincia
que destaca también por sus valores medioambientales. La
Villa Mediterránea se alza en los límites del parque
natural marítimo terrestre de Cabo de Gata-Níjar,
macizo volcánico y zona húmeda de excepcional valor
ecológico. Almería tiene un parque nacional y tres
parques naturales junto con una escarpada orografía en
la que destacan los montes del Chullo (2.600 m), el Almirez (2.519
m) y el Calar Alto (2.168 m), donde se encuentra el segundo observatorio
astronómico más importante de Europa.
Los paisajes desérticos y las playas vírgenes han
sido escenario de una multitud de rodajes cinematográficos
que han convertido a la provincia en un verdadero plató
natural para superproducciones americanas como 'Patton', 'Lawrence
de Arabia' o 'Indiana Jones y la última cruzada', spaghetti-westerns
y filmes de importantes directores europeos.
La economía almeriense es una de las más dinámicas
de Andalucía tras haber experimentado un extraordinario
desarrollo a lo largo de las últimas décadas. Una
agricultura intensiva basada en los cultivos extratempranos bajo
plástico, una oferta turística de calidad que tiene
en el sol y playa su principal reclamo y la extracción
y elaboración del mármol son los tres pilares en
los que se asienta la pujante economía provincial.
La nueva prosperidad ha supuesto un cambio radical en los flujos
migratorios. Si durante buena parte del siglo XX, Almería
vivió una auténtica diáspora que dispersó
a muchos de sus habitantes por América, el norte de África
y Europa, a partir de los años ochenta, y gracias fundamentalmente
al impresionante aumento de la producción agrícola,
la provincia se convierte en tierra de promisión para miles
de inmigrantes llegados de África, los países del
Este y América Latina.
La población almeriense está compuesta por más
de medio millón de habitantes de los que 180.000 viven
en la capital. Se trata de una sociedad abierta, dinámica,
y emprendedora que está experimentando un importante crecimiento
demográfico y económico y que se dispone a acoger
los XV Juegos Mediterráneos. Almería y las seis
localidades subsedes -El Ejido, Roquetas, Vícar, Huércal,
Gádor y Cuevas del Almanzora- han afrontando importantes
inversiones en infraestructuras para que todo esté a punto.
La Villa, el Estadio y el Palacio mediterráneos son un
ejemplo de ese esfuerzo por dotar a los Juegos de las mejores
instalaciones.
En 2005 Almería se reencuentra con su pasado de encrucijada
de culturas mediterráneas y avanza hacia un futuro en el
que las relaciones entre las dos orillas del Mare Nostrum tendrán
cada vez más importancia. Durante diez días, Almería
se convertirá en hospitalaria capital del Mediterráneo,
escenario de esa gran fiesta del deporte y la cultura que serán
los Juegos.
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