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Tres son los principales polos económicos
de la provincia, la agricultura y toda su industria paralela, la
extracción de mármol y piedra natural y el sector
servicios, especialmente orientado al turismo.
En el terreno de la agricultura,
Almería se ha convertido en una de las zonas más importantes
de explotación agrícola en toda Europa. Ya conocida
en muchos países por la 'huerta de Europa', el territorio
almeriense, tanto en la franja costera de Levante (Este) como en
la de Poniente (Oeste), se configura por miles de hectáreas
de cultivo bajo plástico. El invernadero es el modelo de
cultivo en la provincia, ya imitado y estudiado por científicos
de los cinco continentes. En Almería, además, han
situado sus laboratorios de semillas e industrias auxiliares de
la agricultura las multinacionales más importantes del ramo
en todo el mundo.
En segundo lugar, la extracción
de piedra natural ha experimentado una enorme progresión
en los últimos años. Los mármoles de Almería,
cuya principal representación en el mercado mundial es la
marca Mármol de Macael, adornan palacios, edificios y todo
tipo de construcciones en cientos de países de todo el globo.
Finalmente, el gran 'boom' de la
economía almeriense se ha completado gracias a un extraordinario
desarrollo del sector servicios. Las urbanizaciones costeras en
municipios como Roquetas de Mar, Aguadulce, Vera y otros lugares
costeros son ya conocidas en toda España y gran parte de
Europa. Mientras, en el Levante almeriense siguen existiendo otra
gran cantidad de playas prácticamente vírgenes, al
menos en el aspecto de la construcción, que las convierten
en parajes de enorme atractivo para los amantes de la naturaleza
y del mar en su estado más salvaje.
El turista de playa tiene un auténtico
paraíso en el territorio almeriense. La primera elección
ha de realizarse entre dos opciones. Por un lado los grandes puntos
de interés turístico, con lujosas urbanizaciones con
todos los servicios, desde campos de golf hasta puertos deportivos,
pasando por toda la oferta de servicios que pueda plantearse. Urbanizaciones
como Almerimar en El Ejido, Playa Serena y Aguadulce en Roquetas
de Mar o complejos hoteleros como los situados en estos puntos y
en Vera o Mojácar ofrecen al visitante una completa gama
de divertimentos. La otra opción litoral supone la aventura
de una multitud de calas salvajes y playas alejadas del ruido urbano,
donde todavía se puede convivir con el sonido de la naturaleza
y la espectacular mezcla de reino animal, vegetación autóctona
y mar en libertad. La zona del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar,
en la que el respeto al medio natural ha de ser la norma de comportamiento,
es el ejemplo más bello de esta vivencia.
Pero no menos atractiva es la expresión
de la tierra almeriense en el interior. Pueblos blancos en los
que el turismo rural comienza a ser una industria que mueve a
muchas familias, bosques de pino y otras especies de árbol
y matorral, escarpadas montañas e infinidad de lugares
en los que la mano del hombre todavía está en tiempo
futuro. Y al margen de los bosques y las montañas, un paraje
desértico único en Europa, el de Tabernas.
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